LA VIDA EN TIEMPOS DE MUERTE, novela de la escritora colombiana Samaria Márquez Jaramillo, al igual que gran parte de la obra de esta autora, ofrece como señal de identidad un alto grado de autoconciencia literaria, pues la trama tiene, en gran parte, que ver con la hechura misma del texto que se está leyendo. De forma análoga a lo que hacen Vargas Llosa y Ricardo Piglia en Historia de Mayta y Respiración artificial, respectivamente, Márquez Jaramillo acude al recurso metaficcional de una narradora-cronista que constantemente alude a su labor escritural .
A la luz de lo anteriormente indicado, La vida en tiempos de muerte, es un ejemplo de ese corpus narrativo que la crítico canadiense Linda Hutcheon ha denominado como metaficción . Es decir, novelas que rechazan la noción de que la anécdota es el único acceso a la narrativa. Según Hutcheon estos son textos en los que no hay ningún tipo de postura totalizante para con la captura de la realidad ya que ellos mismos denuncian la artificialidad y el simulacro, sin menguar por eso su gran carga metaficcional
Este tipo de arquitectura narrativa que implementa Samaria Márquez Jaramillo en la novela premiada por nuestro Instituto, es la operación discursiva que, creemos, más se usará en la presente década y tal vez como imitación trasnochada , durante la primera mitad de este siglo, en la confección de la novela . Pensemos en las memorias que redacta el Fray Servando de Reinaldo Arenas en El mundo alucinante o la epistola que el bufón de la flota de Magallanes le redacta a Carlos V en Maluco del uruguayo Napoleón Baccino Ponce de León. En la novela de Samaria Märquez Jaramillo el documento que funciona como metatexto de la obra es un
discurso híbrido en el cual confluyen las crónicas sobre el terremoto acaecido en Colombia en el año de 1999. La narradora-protagonista de esta obra, la innominada, acude a la historia para evidenciar en ella una constelación de errores, infamias y extravíos que la reflexividad de Occidente, de Nietzsche a Benjamin, ya ha puesto en primer plano. Ya desde el inicio la protagonista reflexiona sobre las ilusorias representaciones de la rutina y de la realidad que se han hecho, en la literatura, sobre la vida familiar y los valores sociales. Es así como Samaria da muerte, a manotazos de vida, a el discurso grandilocuente y cuando es incapaz de matarlo, al menos lo deja bajo sospecha. Es decir, problematiza todo aquello que se ha dado por sentado. Esta es una seña de identidad recurrente que encontramos en la narrativa de Märquez Jaramillo.
Igualmente importante en la construcción textual de La Vida en Tiempos de Muerte, que se constituye, en el inventario de referentes antihegemónicos . De hecho podría decirse que en esta novela la autora llega a producir un discurso orillero que el mismo Borges hubiera considerado como el acápite colombiano de Historia universal de la infamia. En tal discurso se produce una suerte de apropiación y subversión cómico-esperpéntica del discurso oficial , del canon. Es más, contravienen, intencionalmente, lo instituido. Para entenderlo hay que observar la falta de una madre real, de un padre y la omisión de la propia familia, mientras permanece en el amor filial una mujer afrocolombiana, analfabeta, bisnieta de esclavos.Constituyendose la historia en una protesta a lo que es, para tantos, lo más preciado de una continuidad genealógica de la familia, representativa de la oligarquía blanca criolla pueblerina y paradigmática. Esto conlleva dentro la obra a una subversión del discurso hegemónico .
La vida en tiempos de muerte, una "novela ingenua" para los ingenuos, es peligorasamente de tres filos y los que la lean reconoceran el discurso paralelo reivindicativo de lo no instituido como norma.
Jose Antonio Contreras
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