El frió penetrante de agosto no le impedían con sus atractivos catorce años, ansiosa por conocer la vida armando su propio destino de mujer en busca de sentir la gran pasión de amar, seguir con sus practicas de patín. El abrigo apenas le cubría las minifaldas la bufanda larga manos en los bolsillos camino de prisa hasta la parada del colectivo, balanceando el cuerpo al ritmo de la canción “I saw her standing there”, de los Beatles. Distraídamente tropezó de frente con “él” que apresurado salía del negocio, evitando la caída la atrapo en sus brazos alzándola ligeramente la oprimió a su cuerpo, quedó mirándola profundamente hasta hacerle encender las mejillas. En ese pequeño instante ella sintió el azul del cielo envolviéndola en mágica quietud. Confundida, no precisamente por el fortuito encuentro, la razón es que, en sus brazos el mundo comenzó a tener sentido. Cada tarde al esperar el colectivo cruzaban las miradas incrustándose como bellísima perla en el océano de sus corazones. Una tarde cualquiera los encontró en las penumbras de un portón, ella temblorosa se dejo estar, él la sintió inocente frágil en sus brazos, suavemente con esa increíble mirada celeste como el mar, dibujo su rostro deteniéndose en sus labios, la besó profunda e interminablemente. Desde ese mismo instante ambos supieron que, ese algo irracional tan sublime y sencillo como el amor, en toda su misteriosa grandeza, penetrándole en los poros, recorriéndoles la piel, sonando en dulce melodía al palpitar de los corazones. Así tan simple como sentir, el sol en la piel, ver la luna en el cielo, como llorar, como reír como vivir.....Volaban mariposas a su alrededor, luces caían del cielo iluminando ese tierno corazón, que se abría al " amor". La vida se torno de pronto en delicioso néctar pronto a saborear, esa extraña sensación en su cuerpo tenia sentido, tenia nombre " amor pasión"….
Imposible encontrar palabra alguna capaz de describir plenamente el amor vivido tan intensamente, junto a esa increíble mirada tan profunda color celeste mar, esa mirada que de tanto amar, la suavidad de la piel y el tinte color miel de los ojos de ella, el mar celoso se llevo.
Un nuevo y lejano día la sorprendió, los sentimientos emergiendo del corazón abierto a los ojos de la mente en la mágica dicha del pasado estremecido al amor, “el amor que nunca no se olvida” una leve mueca mezcla de dolor y felicidad en su rostro, sintió cuan intacto estaba en el jardín del alma la luz del amor que nunca se apagó, que no regalo al olvido.
Los ojos color miel, nunca más doblego su cansado corazón al amor, ni pasión alguna hizo vibrar su ser, su esencia de mujer quedo en el fondo del mar muy cerca de las perlas de su mirada. Donde era “Michelle” “Su Michelle”
En la madurez de mujer, de una bella mujer piensa en el pasado que guarda secretamente, vive el hoy, espera el mañana, mañana es volver a empezar, no mira atrás solo recuerda “ palabras pronunciadas, vivencias que tuvo, oportunidad desperdiciada” sentada frente al mar con las piernas recogidas apoyando su mentón el las rodillas, deja acariciar su rostro, volar sus cabellos por la brisa marina, mira el infinito azul del mar fundiéndose en el horizonte para subir al cielo tan azul como el mar, levanta los ojos ……
“perdiéndose en esa increíble mirada”.
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