Como respuesta a
la creciente desesperación por recuperar (u obtener) el peso deseado y no una buena salud, surgieron muchos seudo profesionales quienes prometen bajar de peso a sus “pacientes” mediante una
dieta en la cual permiten comer todas
las proteínas y grasas
que se deseen sin ningún tipo de restricción en la cantidad de estos alimentos , La única restricción son los carbohidratos, según estas personas los
carbohidratos no cumplen ningún papel nutricional, solo engordan.
Uno de los padecimientos más comunes que aqueja a la población en general es la obesidad, la cual no sólo es un problema social y estético sino que es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa y es causada por diversos factores entre los que se encuentran los genéticos, metabólicos y psicológicos.
Una persona es considerada obesa cuando su peso es 20% mayor del peso ideal de acuerdo a su sexo, edad, complexión y talla.
El sobrepeso y la obesidad son problemas de salud mundial, se calculan cerca de 300 millones de individuos obesos en el mundo y tres veces más esta cifra en personas con sobrepeso.
Las dietas bajas en carbohidratos no son ni nuevas ni innovadoras. Hace casi un siglo un cirujano inglés William Harvey ideo una dieta que específicamente prohibía los alimentos dulces y farináceos mientras que permitía la carne ad libitum. Uno de sus pacientes corpulentos William Banting confirmó la eficacia de la dieta de Harvey en “Una carta en corpulencia” (A letter on Corpulence) al publico en general. Durante los últimos 20 años ha habido un cierto recrudecimiento de dietas similares que tienen en común las siguientes características importantes:
(a) Un bajo o muy bajo contenido de carbohidratos
(b) Proteínas y grasas sin restricción y
(c) Calorías sin restricción
Se han descrito muchas variantes de esta dieta, en 1953 Pennigton con su “Tratamiento de la obesidad con dietas sin restricción calórica” (Treatment of obesity with Calorically Unrestricted Diets), en 1960 con la Dieta de la Fuerza Aérea (The Air Force Diet) en 1961 por Taller “Las Calorías no importan” (Calories Don’t Count) en 1964 como la Dieta del Hombre que Bebe (The Drinking Man’s Diet) en 1967 por Stillman y más recientemente de Atkins “La Revolucionaria Dieta del Doctor Atkins” (Dr. Atkin’s Diet Revolution).
A través de los años, empezando con la “Dieta de Banting” a estos regimenes se les ha dado una sucesión de epónimos y desde el comienzo han sido proclamadas por el publico en términos entusiastas, pero si estas dietas son realmente efectivas entonces por qué desaparecen en la oscuridad después de un tiempo relativamente corto solo para ser resucitadas algunos años después con unas cuantas diferencias sutiles y con un nuevo patrocinio.
La mayoría de las dietas se centran en la composición de la misma poniendo un énfasis especial en la restricción de carbohidratos mientras ignoran el contenido calórico de la dieta. Algunos autores parecen creer que las dietas bajas en carbohidratos generan suficientes cuerpos cetónicos para causar perdidas urinarias de cetonas en cantidades suficientes para lograr índices remarcables de perdida de peso. Los carbohidratos de la dieta en particular, el azúcar son considerados por los defensores de este tipo de dietas como “veneno” nutricional que promueve la hipoglucemia, diabetes, arteriosclerosis y por supuesto la obesidad.
Para entender como las dietas inducen cambios en nuestro cuerpo es necesario considerar su efecto en la composición de este, notablemente en la grasa, tejido magro y agua. Como ya se dijo, la obesidad es definida como la acumulación de grasa en exceso. Esta grasa puede ser perdida solo cuando el gasto de calorías supera su ingesta. Cuando el cuerpo retiene agua el peso puede permanecer estable o incluso incrementarse aunque se este perdiendo grasa.
Mientras que seentiende perfectamente que las calorías se obtienen de la comida no se entiende tan bien como las calorías se gastan como calor, en la orina, sudor, en el aliento y como trabajo metabólico y mecánico. No hay otras formas significativas para perder peso y ningún régimen con este fin puede operar sin utilizar estos canales. Ninguna dieta para bajar de peso incluyendo las dietas bajas en carbohidratos pueden ser efectivas a menos que provean un detrimento en la ingesta de energía o que aumente la perdida de esta de algún modo.
Quizás el peligro más grande este relacionado con la hiperlipidemia, la cual puede ser inducida por este tipo de regimenes. Hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia están asociadas con un elevado riesgo de desenvolver una enfermedad cardiaca. Una dieta rica en colesterol y grasas saturadas puede ser responsable por acelerar la arteriosclerosis, particularmente en personas susceptibles
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